Mediante esta exposición proponemos un recorrido visual y documental por el interior de la maleta y por el universo personal de Azorín, uno de los autores esenciales de la cultura española. A través de seis capítulos o «movimientos», el visitante podrá acercarse a algunos de los paisajes, personas, acontecimientos y aficiones que marcaron la vida y la trayectoria de José Martínez Ruiz, Azorín.
1. Paisaje y raíces
Aunque Azorín se trasladó a Madrid con apenas 23 años para establecerse definitivamente en la capital, nunca dejó atrás Monóvar ni los paisajes levantinos de su infancia y juventud. Estos escenarios, convertidos en memoria y literatura, están presentes de manera recurrente a lo largo de su obra.
Este primer capítulo nos acerca a sus raíces a través del paisaje del Collado, sus padres y su entorno familiar, así como de uno de los escasos poemas que se conservan de José Martínez Ruiz.
2. Los inicios literarios y la huella de los Guinda
Azorín inició su trayectoria literaria en Valencia, ciudad a la que se trasladó en 1888. Algunos de sus primeros pasos pueden descubrirse en esta exposición a través de cuadernos y anotaciones manuscritas que permiten aproximarnos al proceso de creación del joven escritor.
Poco después, ya instalado en Madrid, conoció a Julia Guinda, quien se convertiría en su esposa y le acompañaría durante el resto de su vida. La exposición dedica un espacio a la familia Guinda, cuya presencia fue fundamental en la vida del escritor, a través de diversas fotografías de sus integrantes.
3. Azorín y la política: de los ideales anarquistas al Congreso
La política fue una constante en la trayectoria vital e intelectual de Azorín. Su evolución, desde sus primeros ideales anarquistas hasta su participación en la vida parlamentaria, refleja también los profundos cambios políticos y sociales de la España de su tiempo.
La correspondencia conservada con figuras como Antonio Maura, Ramiro de Maeztu o Ramón Pérez de Ayala permite seguir esta evolución y descubrir la relación de Azorín con algunos de los protagonistas de la vida pública e intelectual de su época.
4. París y la sombra del retorno
En 1936, tras el estallido de la Guerra Civil, Azorín se exilió voluntariamente en París. Los documentos conservados permiten acercarse a esta etapa, entre ellos los recibos correspondientes a sus mensualidades durante el exilio, que ofrecen un testimonio cotidiano de aquellos años.
Tras la contienda, Azorín regresó a Madrid gracias, entre otras gestiones, a la intercesión de Ramón Serrano Suñer y Gregorio Marañón. La correspondencia expuesta permite reconstruir este momento y acercarnos también a la relación que mantuvo con otras destacadas figuras de la cultura española, como Pío Baroja.
5. Una afición tardía y los honores de una vida
En sus últimos años, Azorín cultivó una afición tan inesperada como apasionada: el cine. Los pases originales de sus visitas a las salas cinematográficas nos muestran a un escritor que, incluso en la vejez, mantuvo intacta su curiosidad por el mundo que le rodeaba.
El recorrido se cierra con una selección de fotografías de los homenajes póstumos dedicados a su figura, testimonio del reconocimiento recibido y de la vigencia de su legado.