Hay fotografías que no se limitan a mostrar: ocultan, enmascaran, redefinen lo que fotografían. Es el terreno donde trabaja Peter Banks, artista y fotógrafo inglés afincado en Gandia desde hace más de dos décadas, cuya obra convierte la imagen fotográfica en un material físico capaz de cubrir, revelar o encasillar a sus propios sujetos.
La Llotgeta acoge una muestra que invita a cuestionar algo que damos por hecho: qué es una fotografía y qué representa. Banks trabaja con imágenes a tamaño natural que ocupan el espacio real, generando una tensión entre forma y espacio que produce ilusiones bidimensionales difíciles de resolver a simple vista. Su interés no está solo en el resultado, sino en el proceso: qué se puede hacer con una fotografía y qué se puede hacer dentro de ella.
Detrás de cada pieza hay una idea recurrente en su trabajo: la fotografía como huella, como rastro que las personas dejan tras de sí y que puede abrir una grieta en el presente para revelar algo del pasado. Banks observa lo cotidiano con una mirada casi forense —aislando, encuadrando, extrayendo, reflejando— como quien examina la escena de un suceso para reconstruir su significado.
Formado como profesor de arte y diseño e inspector de enseñanza en artes creativas, ha expuesto en espacios como la Serpentine Gallery, la Whitechapel Gallery o el National Museum of Photography, Film and Television, y su trabajo ha aparecido en prensa nacional y publicaciones especializadas de arte y diseño. Una oportunidad para acercarse a una fotografía que no se conforma con documentar la realidad, sino que la interviene.














