

El escenario se llena de fuerza, elegancia y emoción con una actuación en la que el baile se convierte en el verdadero lenguaje de la noche.
Pedro Córdoba aporta una presencia intensa y una personalidad propia sobre las tablas. Su manera de sentir el flamenco une raíz, carácter y sensibilidad, construyendo un baile vivo, poderoso y lleno de verdad. Una actuación arropada por un gran cuadro flamenco de guitarra, palmas y cante, marcada por la fuerza de un bailaor mediterráneo que hace del movimiento una forma de expresión y convierte cada instante en emoción flamenca.
Le acompañará la bailaora Belén de la Quintana, artista de primer nivel con la que comparte una especial complicidad escénica. Entre entradas y salidas, encuentros, réplicas y mucho juego flamenco, ambos convertirán el escenario en un espacio vivo y cercano, donde por momentos será difícil saber si estamos en un teatro o nos hemos colado en un tablao. Dos personalidades frente a frente, con la espontaneidad, la gracia y ese punto imprevisible que hacen que el flamenco suceda de verdad delante del público.

