Doña Antonia Navarro Mira (1846-1921) fue una mujer adelantada a su época, que dejó un extraordinario legado en su Casa Modernista de Novelda, en la que se combinan estética, conocimiento y funcionalidad. Sabemos que viajó frecuentemente por diferentes ciudades españolas y europeas, descubriendo nuevas tendencias y estilos que aplicaría en el diseño arquitectónico y decorativo de este palacete urbano, en el que residió junto a su hija Luisa.
La mujer y la naturaleza, elementos esenciales del modernismo y de la casa, protagonizan esta exposición, comisariada por Carmen Velasco, que se extiende por diferentes estancias desde el patio a la capilla, en una íntima fusión con la arquitectura, recordando el sentido de obra de arte integral del edificio.
Con especial hincapié en las pinturas del comedor, la exposición presenta cuadros de gran formato de Adelardo Parrilla, libros y serigrafías, dispuestos en un sentido circular, cíclico, similar a las guirnaldas renacentistas, que, en contraposición al racionalismo y las máquinas, convierte a la naturaleza en un tema esencial.
La revisión del simbolismo y la alegoría en torno a la mujer y la energía femenina, representada en la concha como origen de la vida y feminidad, y la hoja de parra como símbolo espiritual del ciclo de la vida, tiene mucho que ver con la personalidad de Antonia Navarro. La mujer burguesa del siglo XIX comparte escenario con el exotismo oriental de las odaliscas, el misticismo de las vírgenes o la mitología de las ninfas, que reflejan influencias y corrientes de pensamiento de finales del siglo XIX y principios del XX que adquieren gran relevancia en la actualidad.













